Dactiloescrito del exilio – Reflexiones

  • Uno, a veces, actúa como dios (si existiese) y se imagina a otros a su imagen y semejanza, más luego, cuando no se comportan según esa imagen, los califica de falsos.

  •  Algunas personas acaban descubriendo que sus miedos son más adictivos que sus amores y por ende acaban amando a sus miedos. Les gusta -o se enorgullecen- cuando los desafían. El prójimo a veces los considera valientes y a veces tontos, valorando su comportamiento valiente o autodestructivo según la moda imperante en cada momento. Normalmente son personas que inspiran cosas. Una persona gris, con una mente gris, altanera y/o brusca -en la mayoría de las ocasiones- vive dentro de si misma. Esas personas no inspiran, o en el mejor de los casos, solamente convencen.

  • En el universo hay una asimetría inherente y sucede lo inesperado (casi siempre pasa) porque, paradojicamente, lo inesperado es lo más esperado. Con suficientes oportunidades, incluso el suceso más raro sucede. Vivimos en un mundo improbable. ¡Todo lo que pasa es imposible! ¿Cuáles eran las probabilidades que mis padres se conociesen?, ¿o que ese día concretamente ese espermatozoide en concreto llegase por delante de los demás a aquel óvulo en concreto?. Una desviación pequeña y … nada de mi persona. Como dijo una vez un poeta «la vida no son más que colisiones».

  • En la vida todo es riesgo. Cualquier cosa te puede matar. Si uno se pusiese a pensar cuantas personas murieron por un hecho cotidiano, banal y fortuito…. se moriría de miedo. Todo el mundo muere…. pero no todo el mundo vive.

  • Hay personas que son de pocas palabras o a las que no les es fácil el uso de las mismas. Al menos no de palabras profundas. En ese caso, generalmente son las palabras livianas las que les emergen a la superficie y surgen de sus labios. Hay otras palabras burbujeando en su interior, pero al pesar más se hunden y nunca llegan a sus lenguas. Por ello, a menudo dicen lo que está en la superficie de sus mentes y rara vez lo que hay en el interior profundo de sus mentes.

  • Adular es el vicio de halagar a otra persona por una cualidad que no tiene. No se puede adular a la rosa diciéndole que es roja, ni al trinar de un pájaro diciéndole que es bello. Anoche, hablando con Nicoletta de Luca en casa de otra amiga, decíamos que casi siempre criticamos o comentamos un defecto de otra persona, pero pocas veces le decimos sus cualidades o lo buena que es en uno u otro aspecto. Intento ser sincero y al mismo tiempo destacar las virtudes de quienes componen mi entorno, todas las veces que me sea posible. ¡Eso es halagar!.

  • Todas las personas quieren tener lo que no tienen: un cargo más alto o evitar responsabilidades, poseer a otra o evitar la posesión, huir del pasado o vivir en él.

  • Pocos derechos se defienden más ferozmente que los inmerecidos. Es costumbre entre las personas que las suposiciones que nadie se cuestiona adopten los atributos de los hechos, porque las suposiciones sin analizar pueden parecer datos.

    Vivir en Alella años ha, era donde vivía, comía y dormía, antes de irme a la playa, en El Masnou. Me sentía bien al regresar cada noche, a ese orden, a esa comodidad, a la compañía agradable de mi familia, a las buenas comidas servidas con calidez, al oloroso fuego de leña en invierno, al baño matutino en mi piscina y a las bebidas en el jardín en las noches de estío. Me gustaba el contraste entre esa paz y las responsabilidades laborales, la estridente vida de la noche de Barcelona. Era una vida que te creaba la ilusión de estar haciendo algo útil, pero sin ser lo bastante pudiente como para escapar. ¿Por qué tenía que sentir deseos de irme?. Muchos consideraban mi vida satisfactoria y psicológicamente llena, un lugar asegurado en propiedad, el jardín que llevaba personalmente y me daba satisfacción e interés sostenido. Dirían que podía sentirme afortunado por compartir todo eso en una casa hermosa y en compañía de mi familia. Con un buen trabajo que me proporcionaba seguridad y dignidad, posición y sentido. ¿Acaso no era justamente por todo eso, por lo que algunas personas les resulta traumático atarse a todo eso y sentir deseos de no perder el perderse en senderos nuevos, ignotos y a la aventura?…


  • Hay momentos que permanecen y otros que se diluyen en la noche de los tiempos. Varias horas después de uno de los primeros, la carne estaba jugosa y abundante, hecha al punto,el pan era tierno sin deshacerse, la ensalada estaba recién hecha y bien sazonada, las patatas a la brasa -en el punto justo- blandas por dentro, el vino servido en el escanciador a la temperatura ideal, las copas de vino eran grandes y de cristal, una comida agradable, sólida y tranquilizadora, de las que hacen que apartemos el pensamiento de los tiempos malos y pensemos en los mejores, de las que lo transportan a uno al mundo placentero que ofrecen y dejan suspendida -por tiempo indefinido- cualquier idea de meterse en conversaciones profundas.


    Todo es transitorio, ni siquiera todo lo que existe dura para siempre ni es eterno. Esto ya lo enseñaba Buda. Ni una dictadura, ni una institución, ni una esposa, ni una especie. Todo cambia. El cambio es la única verdad. Dentro de mil años ¿sabrán siquiera que existí? ¿sabrán mis tataranietos de su tatarabuelo que existió y que ya es extinto? ¿sabrán que había toda la variedad de naturaleza que hoy tenemos? ¿entenderán que el ser humano no fue lo bastante rápido ni lo bastante inteligente para detener el cambio climático y salvarnos a todos? ¿que se pudo elegir y no lo hicimos?…..


  • Si analizamos la violencia y la crueldad, los motivos suelen perderse por el camino. Tuve oportunidad de ver situaciones de la historia humana y muchas veces oí a personas preguntarse ¿por qué quieren matarnos?. La gente de un color mata a otro, la de una religión asesina a quienes profesan otra. Los que hablan un idioma acaban con los que hablan otro. A veces, hay quienes se rebelan y matan a todo el mundo solo porque no le gustaba la vida que llevaban. Uno se dice, nosotros no hacemos esas cosas, pero hay personas que sí. No entiendo por qué y siento la necesidad de entender por qué.

    No hay nada como una situación de peligro común seguida de momentos de relajación compartida para favorecer la intimidad. si se da y no se quiere ahondar más lo más prudente sería apartarse de inmediato y seguir nuestro camino. Pero si se acepta, ambas personas saben como va a acabar la cosa, aunque no hay que precipitarse. No es bueno iniciar una aventura sin la certidumbre interior de que se domina la situación, de que se es más querido de lo que se quiere, más susceptible de causar dolor que de sufrirlo.


    Vivir en Alella, años ha, era donde vivía, comía y dormía. Me sentía bien al regresar cada noche, a ese orden, a esa comodidad, a la compañía agradable de mi familia, a las buenas comidas servidas con calidez, al oloroso fuego de leña en invierno y a las bebidas en el jardín en las noches de verano. Me gustaba el contraste entre esa paz y las responsabilidades laborales, la estridente vida de la noche de Barcelona. era una vida que te creaba la ilusión de estar haciendo algo útil, pero sin ser lo bastante pudiente como para escapar, sin ninguna excusa que justificara escapar y sin un lugar donde escapar. ¿Por qué tenía que sentir deseos de irme?. Muchos consideraban mi vida satisfactoria y psicologicamente llena, un lugar asegurado en propiedad, el jardín que llevaba personalmente y me daba satisfacción e interés sostenido. Dirían que podía sentirme algo afortunado por compartir todo eso en una casa hermosa y en compañía de mi familia. Con un buen trabajo que me proporcionaba seguridad y dignidad, posición, sentido. ¿acaso no era por eso que la gente le tenía miedo al paro, por lo que algunas personas les resultaba traumático el paro?.


    Una persona amiga no sabía como manejar determinada situación, aunque sabía que debía intentarlo. Aquel dolor tan grande exigía algo más que el consuelo que yo le podía dar: «él no es digno de ti, intenta olvidarlo, el dolor pasará con el tiempo. Y esto era verdad, porque el dolor pasa con el tiempo, tanto si es dolor por una traición como el luto necesario. Lo sé muy bien. Tal vez lo trágico de perder a alguien no es que nos duela, sino que deja de dolernos y, entonces si que es para siempre.


    Hay que vivir para saber sobre las cosas realmente y comprender cuando las cosas no son importantes. Saber más acerca de lo que es, lo que no es y el tiempo exiguo que hay para aprender la diferencia…


    A veces uno es crédulo e ingenuo y se imagina viviendo en la cresta de la ola del tiempo, sin darse cuenta de las honduras turbias del mar sobre el que navegamos manteniendo a duras penas el equilibrio con nuestro baúl de recuerdos  en esas 16 horas de presencia que nos conceden cada día….


    En nuestro pasado nos sucedieron cosas que convivían con el dolor, que guardaban una tristeza larga e imprecisa. Queríamos saber, y sin embargo era mejor no hacer preguntas en ese momento, porque preguntar era arriesgarse a que también te respondieran, pues no preguntábamos para saber, preguntábamos para llenar un vacío….


    Las palabras pronunciadas son -en los cómics- una forma ovalada con un apéndice dirigido a la persona que habla. Los pensamientos son como una nube, pompa o burbuja cerrada acompañada de burbujitas pequeñas dirigidas a la persona que piensa. Fue un acierto del dibujante crear esas formas de expresar y/o comunicar en sus personajes porque el pensamiento – si bien fluye constantemente- lo hace a borbotones y por eso parecen burbujas.


    Una vez que me comprendió, me creyó y una vez que me creyó me odió, lo que me demosró que no me había comprendido para nada…


    Hay veces, que una persona que disfruta de las olas puede olvidarse de la existencia del océano. Hay un caos subyacente en todo, ya lo había demostrado Poincaré (el de la conjetura), cuando decía que el universo estaba manejado por un loco. El paso del tiempo produce una forma extraña de perspectiva. Lo que está más lejos parece más impresionante, se acumulan cuentos y leyendas como un mueblo viejo acumula polvo. Y cuando pasa el tiempo suficiente, los endiosamos. Los sucesos «a posteriori» jamás llegan a su altura simplemente porque nunca se compararon de verdad con ellos. Siempre es el pasado ideal contra el presente real y el ideal siempre gana porque se eliminaron sus defectos o hechos negativos. Me habrán escuchado -o leído- más de una vez, que siempre digo que la memoria es una romántica y la fotografía una historiadora.


    Hay que admitir que, en honor a la verdad, el amor se refugia en lugares poco habituales. No se necesita belleza para su florecimiento. Durante esos segundos eternos cuando todo el universo se contrae en un nudo de placer orgásmico, y desde lo pequeño el cuerpo se expande para llenar todo el universo, la belleza puede aparecer en un sonrisa, una mirada, un gesto, en el tono de una voz…


    Mi condición de «solucionador» hace que las personas vengan a mi, pero no creo que sea una inclinación mental la que me lleve a ello sino algo más complejo que involucra a dos personas (¿empatía?). Las personas tienen muchos problemas que me llaman la atención y -de alguna manera- me gusta coleccionarlos, conservándolos en una cajita en el fondo de mi mente donde ocacionalmente se agitan y se ordenan creando escenarios de soluciones. Colecciono esas confidencias de la misma forma que una urraca coleccionaría objetos brillantes y relucientes. Problemas que podrían definirse como el espacio entre lo que es y lo que debería ser. Pero soy consciente del mar de humanidades en que nado. quizás soy un hombre de impulsos, azuzado por el momento y la oportunidad, a veces solitario, amigo de la mayoría de las personas, quizás no solo del tipo de amigo para juergas sino más bien del tipo de amigo de las revelaciones. La gente me cuenta cosas sin ni siquiera darse cuenta que me las está contando.


    A media luz, las confidencias se perciben más. Su curiosidad por mi vida pasada, mi otra vida, dejaba caer una pregunta tras otra, gota a gota y esa amiga supo abrir mis capas de cebolla suavemente, de forma indolora pero tenaz y así conté que pasé solo tres años de mi vida con mi padre. Todos lo que yo había vivido y todos los que a él le quedaban por vivir. Un gigante…. ¿O simplemente que tenía que levantar la cabeza para mirarle?. Tendrían que quedarme más cosas de él. No está bien que haya desaparecido totalmente. Lo recuerdo fugazmente con su coche descapotable o sentado en sus rodillas en algún cumpleaños de mi hermana. Su sonrisa, pero no hay rostro tras esa sonrisa, el brillo de sus ojos, pero no hay ojos tras ese brillo, todos atributos sin sustancia…


    Es la historia de siempre, los métodos nuevos llegan, los viejos se van. Siempre se habla de lo mucho mejor, de los más humano que era la tecnología anterior, pero si pensás te das cuenta que nadie vuelve a ella. Ya nadie talla puntas de felechas de pedernal. de la misma forma, una vez que las cosas pasan, ya no hay marcha atrás y hay que mirar hacia adelante, hacia el futuro incierto dejando que todo fluya…


    Una planta necesita la tierra adecuada. Entonces verás la flor.


    Me dí cuenta que las personas son una capa tras otra de secretos. Y entrar en ellas es como pelar una cebolla. Crees que las conoces, que las entiendes, pero sus motivos siempre permanecen ocultos, enterrados en sus corazones, nunca conocerás a nadie realmente, aunque a veces, puedas decidir confiar en alguien…


    Tengo una buena amiga de la que -cuando viene a mi casa- me gustan sus reflexiones y sus registros diferentes. es cambiante como un caleidoscopio, siempre los mismos cristales pero nunca se sabe lo que saldrá de ellos cuando se los agita…


    La conocí una tarde en un bar, tal vez un lugar idóneo para un amor  sin preocupaciones, vidas que se cruzan y recuerdos nostálgicos. Las posibilidades eran ilimitadas y las oportunidades solo las restringía la imaginación. Pero ella tenía una herida abierta que supuraba y, en aquel momento, yo no podía fabricar  el fármaco para sanarla. En el día a día empezó a odiarme por no ser el hombre que ella quería que fuese. Creo que se había enamorado más del amor que de mi persona. Lo peor es que jamás me dí cuenta. Era una fantasía fósil que ya no estaba viva, convertida en piedra por efecto del tiempo…


    Recuerdo que en Montevideo, me gustaba volver a casa caminando de madrugada al volver de alguna reunión. Era como sentir la sensación de perderse por una calle desconocida. Perderse absoluta y alegremente. Pero hay momentos en que no podemos o no sabemos perdernos. Aunque tomemos las direcciones erradas, aunque perdamos los puntos de referencia. aunque se haga tarde y sintamos el peso del amanecer mientras avanzamos. Hay temporadas en que por más que lo intentemos descubrimos que no sabemos, que no podemos perdernos. Y tal vez añoramos el tiempo en que podíamos perdernos. El tiempo en que todas las calles eran desconocidas….


    Las palabras nos engañan y nos estafan. dirigen nuestros pensamientos hacia senderos infinitos de autoengaño. sólo el hecho de que pasemos mucha parte de nuestra vida mental en estructuras cerebrales construidas con palabras, sugiere que nos falta la objetividad para entender la distorsión de la realidad que causa el lenguaje. Bertrand Rusell escribió una vez:»el lenguaje sirve no sólo para expresar el pensamiento, sino para posibilitar pensamientos que no existirían sin él». Y esa es una de las partes creativas de los humanos; la palabra. Son como espermatozoides que atacan un óvulo. El universo puede tener muchas cosas, pero no palabras. No lenguajes. «Las palabras son como balas y los escritores y poetas los franco tiradores», dijo Goeorge Wu.


    Es mejor entender que hubo lo que hubo, pero no más. Después de algún tiempo de no ver a una amiga, nos encontramos por azar y nos liamos. Pero no somos amigos como antes. Y no hay amor, en realidad. Dormimos -a veces- juntos, nos follamos estupendamente bien y nunca me voy a olvidar de su cuerpo cálido y firme, de su piel, su mirada… pero no es amor lo que nos unió. O es amor al recuerdo… al deseo de recuperar momentos y circunstancias que nos gusta coleccionar…


    Ver y sentir a la persona que te gusta y quieres desnuda por vez primera es una de las sensaciones más puras e intensas de la vida. Si existe un sentimiento o una fe verdadera en el universo, seguro que incluye lo cierto de ese contacto o sería algo sin esencia. Hacer el amor con la persona que merece ese amor es una de las pocas cosas más lindas del ser humano, y compensa todas las vicisitudes o dolor, la pérdida, la soledad, la estupidez, las concesiones y la ineptitud que nos acompañan en el día a día. Hacer el amor con la persona indicada compensa muchas cosas. La primera vez que me pasó me di cuenta que -en realidad- nunca había hecho el amor de verdad con nadie, que los devaneos y excesos hechos en mi adolescencia (y un poco después) en aventuras ocasionales, donde creía que lo había conocido todo…. no eran ni siquiera el comienzo…..


    Me comentaba hace pocos días un amigo que -a veces- los recuerdos pueden ser opresivos, incluso los recuerdos agradables cuando son seguidos de desengaños. Triunfar y estar bien no deberían ser cosas que se den en el medio de la vida. En ocasiones hay que llegar a un compromiso. El azar te puede unir, pero cada persona puede ser un camino sin salida, sin solución. Y no hay duda que -en esos momentos- para él era preciso una solución. Pero ¿cuál podría ser su naturaleza? ¿Perdón? ¿Alejamiento? ¿Separación? ¿Compasión?. No estaba seguro de que final buscaba ni cual podría desear. De todos los finales posibles, la comprensión me parece el único completamente imposible…


    Para mi gusto creo que nací en un tiempo entre dos tiempos que me hubiera gustado vivir: un pasado de descubrimientos y mundos nuevos o un futuro de descubrimientos y mundos nuevos. Es la necesidad de aire, espacio, resumiendo, lo desconocido y más que nada, emoción.      Un pasado que, sin igualar en gloria a un Marco Polo o a un Cristóbal Colón me permitiera despegarme de mi propia historia y vivir.     Hay que hacer un esfuerzo para imaginar el escenario de la conquista de Latinoamérica, para ayudar a la mente a abstraerse de ese continente contemporáneo. La evocación  de esos primeros momentos me sedujo de un modo irresistible, el primer encuentro entre civilizaciones distintas, el descubrimiento que contiene el germen de todas las pasiones y de todos los malos entendidos que luego surgieron. Ese momento efímero y único tiene una emoción particular, aunque escribo sobre mundos diferentes, tiene cierta similitud al impulso amoroso que puede dominar a dos personas cuando se ven por vez primera. En ninguna parte como en Latinoamérica se siente tan cercana y todavía viva, la huella de ese dramático acercamiento por el que un mundo se asentó en otro, dando lugar a una sangrienta confrontación entre dos sociedades elaboradas, complejas, y de algún modo y en algunos aspectos, comparables…en Uruguay no ocurrió eso, el mundo indio estaba disperso, arcaico y débil.                   Un futuro por venir, donde los grandes descubrimientos espaciales, colonización del sistema solar, viajes estelares, encuentro con otras formas de vida, tecnologías nuevas, proporcionarán a las personas que lo lleguen a vivir, emociones, aventuras, descubrimientos impensables en estos momentos.   Esa es la razón por la que me gusta leer libros de historia y de ciencia ficción. Y entre pasado y futuro, está mi momento donde todas las civilizaciones fueron descubiertas o se están por descubrir en un futuro lejano. ¿Alguien lo duda?. Solo hay que mirar seiscientos años atrás para deducir donde podremos llegar a estar dentro de seiscientos años adelante…


    Todos vamos perdiendo cosas importantes: oportunidades, sentimientos, posibilidades que no volverán… forma parte de la vida. Pero dentro de nuestros cerebros hay un lugar donde podemos ir guardando estos recuerdos, un lugar que sería como los estantes de una biblioteca y donde casa cosa tiene una ficha. De vez en cuando le sacamos el polvo a alguna ficha, la ventilamos y le cambiamos las flores. De alguna forma cada persona vive en su propia biblioteca…


    Me gustaría poder estar seguro de que lo que pienso es coherente, congruente, razonable, que es realmente lo que pienso, y no simplemente el resultado de una emoción, de un sentimiento o de la secuela de un sentimiento, confundiendo mis ideas…


    A veces en unos segundos se pueden definir futuros enteros…. o escrito de otra forma, como cantó Daniel Viglietti «lo terrible se aprende enseguida, y lo hermoso nos cuesta la vida..»


    Siempre creí que la esencia de la experiencia humana no estaba en los momentos culminantes, festejos y triunfos que se destacan en la memoria como fechas marcadas en rojo en los almanaques viejos, sino en el fluir discreto de las cosas pequeñas, los encuentros intrascendentes…. las conversaciones olvidables… ir a un cine con una amiga… compartir momentos de silencio… un café por la mañana… la suma de esas horas crea una sinergia importante y eterna, en resumen, disfrutar de la normalidad cotidiana, una normalidad que serenamente considero lo mejor de la vida….


    En sus 200.000 años de existencia, el hombre rompió el equilibrio existente de casi 4.000 millones de años de evolución de la tierra. El precio a pagar es considerable, pero es demasiado tarde para ser pesimistas. A la humanidad le quedan unos 10 años escasos para intentar revertir la tendencia, mentalizarse de la explotación desmesurada de las riquezas de la tierra para cambiar los hábitos de consumo e invertir la tendencia con el fin de evitar cruzar esa frontera de una tierra que no sería nuestra. Nos queda poco tiempo para cambiar. Muy pocos años. ¿Cómo podrá la tierra soportar el peso de 9.000 millones de personas si no cambiamos la actitud que la está destruyendo?  Y a esa cifra llegaremos en muy pocos años. Hoy hay 1.000 millones de personas que padecen hambre. Más del 50% de los cereales se dedican a la alimentación animal y combustibles. El 40% de la tierra está degradada y no es cultivable. Las especies se extinguen a un ritmo 1000 veces superior al natural. La temperatura media de los últimos 15 años es la más alta que se registró jamás. Podría haber antes de 2050 unos 2.000 millones de refugiados climáticos. La solidaridad de los pueblos tiene que ser más fuerte que el egoísmo de las naciones. La armonía entre el hombre y la tierra tiene que convertirse en la regla, no en la excepción. De nosotros depende escribir la continuación de nuestra historia… juntos.


    Habitualmente escribo sobre las oportunidades de encuentro y/o desencuentro entre dos personas que se desean acudiendo a la «teoría de los andróginos» de Platón y la búsqueda incesante de la mitad perdida, esa “media naranja” tan deseada y buscada, pero tan difícil de encontrar y –la mayoría de las veces- tan errada como concepto.
    Leía no hace mucho sobre la metáfora que podría describir este hecho – el desencuentro – con la frase “ships passing in the night” pues esa imagen habla del azar e incertidumbre de la vida … dos cruceros iluminados cruzándose en el océano, en medio de la oscuridad de la noche, alejados entre si y alejándose suavemente mientras se pierden en la inmensidad del horizonte.
    Una amiga – Rut – comentaba al respecto en la terraza de un bar en Barcelona que ella tenía una imagen distinta y comentaba su experiencia de ir en la ventanilla de un metro cuando este se para en una estación y otro metro se para también en la vía paralela quedando ambos metros uno al lado del otro. Al mirar por la ventana hacia el otro metro, vió a un chico sentado en la ventanilla opuesta del otro tren que también la miraba. Le gustó y se quedaron mirándose mutuamente unos minutos. Entonces uno de los trenes arrancó y se perdió en sentido contrario al que Rut iba. Y eso fue todo. ¿Una posibilidad perdida?. Tal vez.
    ¿De donde nace ese convencimiento de que en algún lugar de este planeta existe otra persona que nos completa? De que alguien nos está destinado y nos está esperando en algún lugar, en algún momento. De un ser que está destinado o predestinado a unirse a ti, o que – por lo menos – si coincidieras y te unieras a esa persona tu identidad sería completa. Evidentemente, las probabilidades de coincidir con una persona concreta en la vida es ínfima, pero aún así seguimos creyendo en ello. Y lo que nos entristece más es que quizás esa circunstancia pasó y no supimos verla, o hablar, o citarte para poder empezar un diálogo de re-conocimiento.
    Esa necesidad de entregarse a otra persona pienso que es un autoengaño que nos forjamos ante la similitud de identidades de lo que buscamos y que no es real. En el inicio de una relación amorosa nos cegamos y vemos – o no queremos ver – a la otra persona tal cual es y la adornamos de cualidades y gustos – que necesitamos – semejantes o parecidas a las nuestras. Dejando de lado todo aquello que no te une a esa persona y que – incluso a veces – nos separa y que se hace evidente y determinante al cabo del tiempo cuando esa relación se deteriora y se acaba. ¡Que deseo tenemos que la persona amada se nos parezca! ¡Que nos podamos reflejar en ella como en un espejo!. Es un deseo o sentimiento innato, un intento, una forma para evadir esa soledad que nos angustia. Porque estamos solos en este mundo. Tenemos la necesidad de que nos quieran, de sentirnos integrados a algo o a alguien y esa necesidad perentoria, cada persona la resuelve como puede de acuerdo a sus circunstancias y a su entorno, juntándose, acoplándose a lo que tiene a mano, de la forma que sea, Hay lugares y momentos que son más propicios para encontrar esa “media naranja”, sabiendo siempre que cada persona de la pareja es una e indivisible. Nadie es la mitad de nada y es –bajo esa premisa- la forma de formar una pareja estable. Pero en esencia lo importante es saber comunicar, saber dar, la empatía que desarrollamos con otras personas con las que coincidimos y saber esperar sin angustiarse ni deprimirse. ¡Hay tantas oportunidades!, pero hay que salir a buscarlas, no quedarse en casa como en un encierro. Y como decía una vieja amiga después de un desencuentro desilusionante “los hombres son como los autobuses, no hay que correr detrás de ellos, siempre viene otro atrás”…

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    El idioma castellano es de una riqueza que no sabemos apreciar ni sacar provecho. Desde chico me sentí grafómano e hice mis pinitos en colegios y en la prensa escrita. Luego con ese espíritu cultipicaño que me embargaba, compuse canciones picarescas para las personas amigas. No fue hasta más tarde en mi afán dromomaníaco que partí para Europa y –con mi mochila al hombro- me dediqué a cazcalear. Las circunstancias de la vida me convirtieron en bínubo (o más bien escribiría en trinubo si existiera esa palabra). Como consecuencia lógica de lo anterior la calipedia me hizo calipédico y ante el primer vagido de mi hija mayor, toda mi trashumancia se evaneció y desde entonces, cada lubricán, me tomo una cerveza con giste o una copa de vino con luquete. Todas mis compañeras fueron mujeres venustas (aunque ninguna ojirazca) con unos antitragos muy sensibles y dignos de ser admirados. De una cabellera profusa y sin crencha, luchadoras sin sopitipandos ni gandumbas (en su primera acepción). Toda esa parte de mi historia me petó y ahora las recuerdo con cariño. No me alejaría ni un jeme de lo que fue mi vida. Sería un cacaseno, un infondo, un ñiquiñaque, un borotudo si lo hiciera. Y por todo lo anterior, considero que el idioma castellano es –en parte- nuestro gran desconocido y que podemos aportar precisión y belleza en su dicción.

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