Sobre mi…

El cumplir los 65 – en 2006 – no significó grandes cambios en mi vida, desde el punto de vista laboral, pues continué con mi trabajo hasta los 69 en la Industria Farmacéutica en España (Iquinosa, Wellcome y finalmente Alcalá Farma donde fui Director Comercial, etc) . Vivía y sigo viviendo solo pues mi familia está desperdigada por el mundo (San Francisco, Madrid, Premiá de Mar, Montevideo, etc.) y, en estos momentos, con 80 años, encontrar un momento de solaz en mi casa, leyendo, escribiendo, cocinando, recibiendo personas amigas, es una delicia y como tal la disfruto. Y escribo esto porque si bien vivo de mi pensión y ayudo con ella a algunos de mis hijos, mi curiosidad por aprender y aprehender lo que aprendo me llevó a implicarme cada vez más en redes sociales (administro en estos momentos cuatro páginas en Facebook, una en Instagram y otra en WordPress), a frecuentar las bibliotecas municipales donde me surto de libros, periódicos, internet, música y películas.

Me dí cuenta que una de las maneras más neutra y eficaz de luchar contra la desigualdad en la sociedad que me tocó vivir era bregar por la educación. La educación que libera a las personas de la ignorancia, el analfabetismo, la explotación del hombre por el hombre y proporciona las herramientas para ser menos manipulado, para acceder a trabajos dignos y ser consciente de la injusticia social. Por ello, justo antes de jubilarme, ingresé en una ONGD (llamada Educación Sin Fronteras, donde al cabo de los años fui Delegado, Secretario General y Vicepresidente, trabajando en doce países en valores, equidad de género, interculturalidad, tolerancia, salud, etc.

Adicionalmente, doy charlas de sensibilización en Institutos de mi entorno al alumnado de secundaria y bachillerato, formando grupos de apoyo a la cooperación solidaria de mi ONGD con proyectos concretos y participación positiva del alumnado.
Paralelamente – debido a mi procedencia laboral en la rama de la medicina – me interesé por acciones humanitarias de emergencia en la ayuda médica a personas en situación de carencia en países empobrecidos de América. Allí – en una actividad específica y muy localizada – fui Secretario General y posteriormente Presidente de Ibiray Catalunya Grupo Solidario hasta 2009.

Formé parte de la CSCC (Comisión de Seguimiento del Código de Conducta) de la Coordinadora estatal de ONGDE de España, en Madrid donde fui elegido por la Asamblea General penúltima (2012).

Integré el Consejo de Cooperación y Participación Ciudadana del ayuntamiento donde resido. Consejo que últimamente ve mermada su capacidad de actuación debido a los recortes presupuestarios habidos.
Pertenezco activamente a la Plataforma Voto Exterior Uruguay donde el objetivo es que se permita ejercer el voto a los uruguayos residentes en cualquier país del mundo. Esto es un derecho constitucional en Uruguay y la carencia de un sistema electoral para ejercerlo, cercena los derechos de su ciudadanía. En esta actividad se cuenta con el apoyo del Instituto de DDHH, de la Comisión Interamericana de DDHH y parte del parlamento uruguayo. Hay 133 países con voto exterior (incluida España) y Uruguayes el único país de América que no permite el voto exterior cuando el voto es obligatorio para toda la ciudadanía.
Quedé finalista en el premio literario “Vida Activa” de La Caixa con 603 participantes – año 2018.

Soy voluntario y cooperante de la ONGD “Zerca y Lejos” que desarrolla sus proyectos de salud y educación en Camerún y Perú. Viajé, con un equipo de voluntarias a la selva del sur de Camerún en 2018 para conocer los proyectos con la etnia nómada de pigmeos Baka y posteriormente realicé un informe sobre la situación de la mujer pigmea.

Adicionalmente a todo lo anterior, participo en los tiempos de ocio de grupos de personas de todas las edades con fines lúdicos (salidas, conferencias, mesas redondas, juegos, camino de Santiago el cual hice completo en 2007, viajes de mochila por Asia y Africa, etc.).

La sociedad necesita más que nunca de la participación de las personas mayores porque tenenos mucho que aportar. Necesita que estén activas y cuiden de su salud; necesita que sigan aprendiendo y transmitiendo sus conocimientos; y necesita, sobre todo, para nosotros y para nuestro entorno, que disfrutemos al máximo de esta etapa vital. Nuestra experiencia y nuestro talento son los pilares sobre los que se edifica el futuro de nuestros hijos y nietos.

Todas estas actividades a lo largo de los años me hicieron ver que uno se debe al prójimo (próximo y lejano) y que dar, poder dar, es el mejor premio y satisfacción que se puede tener en la vida. Me siento obligado a volcar en los demás todo aquello que – gracias a la educación recibida – me fue dado. Si bien el futuro es incierto, para mi lo de verdad cierto es que la ilusión, la esperanza, el optimismo y el entusiasmo, unidos al deseo de seguir aprendiendo todo lo que me resta aún por conocer, son factores esenciales para poder gozar de una vida plena.

Como cantó Nicola di Bari «no puede andarse de golpe el camino, ni volver la espalda a nuestro destino». Es cierto, no podemos volver atrás, pero hay que vivir la vida paso a paso, navegando en lo que nos toca en cada momento. Pero tampoco podemos detenernos y decir «no sigo».

Finalizo con una frase de Pompeyo a sus navegantes: «Navigare necesse est, vivere non necesse».

Carlos Escuder.

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