José Gervasio Artigas – Liceo Militar y Naval

Aprovechando que ayer se celebró el natalicio de nuestro prócer, José Gervasio Artigas, les envío mi artículo sobre él mismo escrito en Junio de 1959 y que sacó el primer premio en el concurso de un ensayo sobre “Conceptos sobre Artigas en el nuevo aniversario de su natalicio”. Ese ensayo fue publicado en una revista militar y en la revista del Rotary Club de Pando (julio 1959 – Año II Nº 18), gané un libro con la dedicatoria: “El Liceo Militar y Naval “Gral Artígas al alumno Carlos Escuder, de 4º año A, en mérito al trabajo realizado sobre el tema “Influencia de Artigas en la Revolución Rioplatense – Montevideo 19 de Junio de 1959”; este es el artículo que leí en plena plaza de armas ante la presencia de todos los cadetes en formación, oficialidad, autoridades y familiares de cadetes:

“Sr. Director; Sr. Subdirector; Señores profesores; Señores oficiales; Señoras y Señores; compañeros:

Nos reunimos hoy aquí, para honrar a la persona de José Artígas, padre de nuestra nacionalidad, y lo hacemos todos, años tras años, en  los más distantes puntos de nuestra República, en acto solemne que es un deber sagrado para nuestra conciencia, el tributar honores al hombre, más que hombre, al genio de nuestra historia al cual le debemos toda nuestra integridad personal, nuestra libertad, nuestros derechos, pero también algo mucho más valioso que eso: le debemos una Patria, una patria que hoy es parte de nuestra vida misma, a la que amamos más que a nuestros seres queridos, más que a nuestra persona; una Patria por la cual daríamos hasta la última gota de nuestra sangre para verla libre y soberana.

Luego, como no haremos con infinito placer que abramos a nuestro corazón en cálido afecto y desbordemos con ansia, las palabras débiles, frágiles, que os darán una idea de la grandeza de nuestro héroe.

Porque, que impotente es el hombre para expresar sus más puros sentimientos, para hacer captar a otra alma la intensidad de la pasión que la embarga haciendo uso de las palabras, las que parecen frias e imposibilitadas de expresión.

Artigas, visionario genial, realizador de grandes ideales, tu nombre es transportado por la brisa que lo acaricia, llevándolo como un eco misterioso a través de los sombríos montes, de las sierras, de los ríos, que se estremecen y lo repiten con fascinación y veneración, dejando un suave murmullo que se va perdiendo como las ondas de una gota en un lago dormido.

La aparición de este luchador en los escenarios rioplatenses que era antes que nada, una mente esclarecida, capaz de forjar los más ambiciosos planes, causó consternación en los círculos bonaerenses que vieron en él, en su atrayente personalidad de gran sentido común, la fuerza latente que no podrían dominar, por ser superior a ellos.

Tenía la extraordinaria facultad de poseer una intuición notable para el conocimiento de los hombres y también de los hechos, lo que le hizo señor de nuestras tierras, compenetrándose íntimamente en el carácter y sentir de nuestros paisanos lo que le hizo parecer como el hombre prometido, el deseado por todos para la Patria, alentando al criollo y guiándolo en sus aflicciones, guiándolo siempre hacia la libertad de toda monarquía, de todo rey, a romper las cadenas y desvincularse de la monarquía española.

Poseyendo el dominio de las multitudes que lo veneraban y lo seguían, durmiendo bajo los árboles, en carretas, dando todo su ser a pesar de su miseria, llevaba siempre donde iba, la libertad tras él, paladín de victoria de la democracia americana, aspiró a elevar el nivel cultural del pueblo, captándolo así para cumplir mejor sus deberes cívicos y defender su libertad, es decir, que no solo se preocupó de guerrear, sino que quiso elevar al pueblo en su espíritu.

Si buscáramos en documentos en los cuales esté sintetizado claramente el pensamiento y el ideal de Artigas, por lo que se debatía en la Banda Oriental, en la que su mirada escrutadora vislumbraba un gran futuro y por él, cual lleno de preocupaciones, se entregaba a la solución de los grandes problemas que afrontaba nuestra Patria en sus primeras horas; si buscáramos ese ideario artiguista, en ningún documento podrá hallarse mejor que en las “Instrucciones del año XIII”.

En su articulado se determina el programa de acción más completo formulado hasta ese entonces para la organización de los pueblos americanos.

Fueron consignadas en el congreso de Abril de 1813 y ocupan un lugar preferente en nuestro proceso histórico. En ellas Artigas exigía independencia absoluta – cosa que escandalizó a Buenos Aires – y amplia libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable, producto de las invasiones inglesas, que dejaron inculcado profundamente, a pesar del poco tiempo que estuvieron, su sistema político, otorgando derechos que los españoles no consentían. Exigía también el federalismo como sistema de gobierno, con el reconocimiento y autonomía de la Provincia Oriental.

Estas y otras reclamaciones justas eran inaceptables para las autoridades de Buenos Aires.

Artigas fue declarado traidor, fue puesta a precio su cabeza, pero al ir comprendiendo sus grandes ideas, hasta el propio cabildo de Buenos Aires las miró con simpatía.

El tiempo aumentará nuestra admiración hacia el Prócer. Artigas; tu figura está perpetuada en el bronce; tus ideas vivas en el pensamiento  y gratitud de los orientales.

Carlos J. Escuder Larrosa “