Soltar y fluir

Irme de Uruguay me deshizo y, simultáneamente me hizo más yo. Uno no puede llevarse casi nada, sólo pude llevarme a mi mismo. Al emigrar perdí las estructuras que sostenían mi identidad (rutinas, amistades, contactos, cosas, status, etc.) Todo aquello … Sigue leyendo

VIRUS y VACUNAS

Diciembre 2020

¿Qué estamos haciendo mal? Atrás parecen haber quedado los sentimientos de solidaridad y unidad que tuvieron los balcones como escaparate al que muchos se sumaron. Con el recrudecimiento de la pandemia, aumenta el estado de desánimo. Esá finalizando la segunda ola y ya se nos previene contra la tercera. ¿por qué miles de personas son descuidadas en cumplir las normas o se las saltán? ¿apatía e indignación nos dominan?

Los políticos –en toda Europa- hablan y hablan pero hacen poco. Mientras miles de personas mueren cada día. Cada día que pasa sin medidas drásticas son muertos que ya no volverán. ¿Puede el deseo de una cena en nochebuena o nochevieja más que los muertos que sabemos habrá si hay cenas en grupo, aglomeraciones para comprar o festejos sin autorización? . La primera ola nos tomó desprevenidos, pero la segunda no. Entonces ¿tendrá que venir una tercera sin toda la población vacunada y volver a poner excusas de mal gestor ante las muertes de las personas mayores en las residencias de tercera edad?

Podemos ver que, a nivel social, la complejidad del ser humano indica que el momento actual es extremadamente volátil y que el haber volcado prácticamente toda la responsabilidad en las personas tendrá consecuencias negativas. Lo peor es que la irresponsabilidad de alguna gente a nivel individual es lo que está determinando que no salgamos de esta situación, pero está visto que no hay planes de cambio de actitud por parte de esas personas, que prefieren condenar a toda la sociedad antes que cambiar su estilo de vida. De esto se están quejando los profesionales sanitarios, que contemplan estupefactos cómo algunos pacientes siguen comportándose de una manera totalmente irresponsable. “La irresponsabilidad no tiene límites… pero sí consecuencias” dicen.

Las opiniones de expertos en la prensa escrita, oral o televisada coinciden en llamar al “sacrificio y rigor” para intentar detener y erradicar la pandemia. Las personas en la primera línea en hospitales claman ante políticos y población en general que el asunto se trata de salvar vidas, no de salvar la nochebuena y nochevieja.

Aún nos esperan meses de pandemia mientras se irá vacunando, allí donde es posible, a una parte de la población en todo el planeta…. mientras tanto, es vital mantener las medidas de seguridad que recomienda la O.M.S. Mantener sí o sí, las tres “M” (Manos / Metros / Mascarillas) pero con las mascarillas me surge una duda: ¿lo estamos haciendo bien? Recomiendan cambiarlas cada cuatro horas ¿Lo hacemos realmente? ¿Usamos las recomendadas como seguras o usamos (y reusamos) algunas caseras o por tener un dibujo que gusta?. Y, si son obligatorias (so pena de multas por no llevarlas en la calle) ¿no sería un deber de la sanidad pública proveerlas gratuitamente?. Hay personas y familias que, dada la vulnerabilidad económica de sus ingresos mermados no llegan a fin de mes y no pueden darse el “lujo” de usarlas adecuadamente.