Ella

Con una ingenuidad de colegiala anhelaba un amor romántico y una relación estable, pero no podía evitar la atracción de aquel abismo en el que acechaban los «galanes» mediocres y el «acá te pillo acá te mato». Tal vez esa duplicidad se debía a sus experiencias infantiles y al ambiente familiar en que se había visto forzada a vivir, que habían acabado imponiendo y asumiendo de un modo inconsciente esa situación. Y como pasa con las adicciones, lo turbio y lo incierto formaba parte de su atractivo.

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