La palabra, Mariana Mota, Voto Consular, DDHH

Palacio Legislativo – Reunión por el voto exterior Uruguay – Nelly Irigoyen y Mariana Mota con Carlos Escuder

La palabra no es únicamente un agrupamiento de letras y sonidos. Es una de las herramientas más importantes para comunicar, inspirar y motivar al prójimo y dependiendo de quién y como la use puede generar muchas cosas: ilusionar o desilusionar; odio o amor; juntar o separar.

En el caso de Mariana Mota su palabra está validada por todo su CV como jueza en Uruguay bregando por los DDHH contra los desmanes del terrorismo de estado, la tortura y los detenidos/desaparecidos, actividad por la que fue represaliada por la dictadura apartándola de sus funciones y cargo.

En 2017 fue nombrada Presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos, cargo que detenta actualmente. Su palabra no sólo nos muestra la realidad sobre el pasado reciente, sino que además la rehabilita y tiene un profundo impacto en la sociedad oriental. En Mota el valor de su palabra radica en que hizo lo que dijo que iba a hacer y que sigue en esa línea, en un tiempo en que pocas personas cumplen con lo que prometen.

Hoy, está en la primera línea de las reclamaciones por el voto consular en Uruguay por ser un derecho constitucional cercenado.

Paralelamente a Mota, las palabras «per se» (sermo generatur ab intellectu et generar intellectum), enunciaba Pedro Lombardo.. porque tener un vocabulario abundante nos permite expresar con claridad, fluidez y propiedad.
Somos responsables de lo que decimos y más aún de lo que hacemos y por eso se nombró a Mota para ese cargo tan importante, porque se supo desenvolver en circunstancias de riesgo y azarosas en el pasado. Y ella usó sus palabras y decisiones judiciales como un arma «el arma esencial para el control político será el diccionario» decía Josef Stalin

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